EL SEMEN

Ha leído recientemente algún artículo periodístico que trate sobre este líquido tan vital para nuestra supervivencia. No, verdad?. Lo cierto es que los periodistas, y el público en general, gusta más de leer sobre el tamaño del pene que sobre  esta secreción pegajosa, lechosa y espesa.

Sin embargo, deberíamos prestarle más atención a nuestro líquido seminal ya que varios estudios han mostrado que la calidad del semen humano ha venido en franco deterioro. Por ejemplo, un estudio publicado por una médico danesa, en 1992, mostraba que la cantidad de espermatozoides presentes en el semen de hombres de 21 países había disminuido en un 50%, entre 1940 y 1990. Posteriormente el estudio fue severamente criticado por el diseño estadístico.

Pero el estudio sirvió para alertar sobre los factores que contribuyen a deteriorar la calidad del semen, hasta el punto que actualmente existen expertos en líquidos seminal: seminólogos. Ellos han descubierto que el tabaco, el alcohol, los esteroides anabolizantes (empleados generalmente por los "malos deportistas"), los antibióticos, las radiaciones ionizantes, las enfermedades de transmisión sexual, los pesticidas, el exceso de calor (saunas, por ejemplo), el estrés, la radiación del tipo de los microondas, la ropa interior ajustada, etc. perjudican a esta secreción vital masculina.

El contenido del semen

El semen es el producto de la secreción proveniente de los testículos, el epidídimo (la glandulilla que está adherida al testículo), la vesícula seminal y la próstata. El 60% de su contenido es líquido seminal, 30% líquido prostático y 10% lo constituyen los espermatozoides. Además, el líquido seminal contiene ácido ascórbico (8 a 12 mg/dl), ácido cítrico (350 a 600 mg/dl), fructosa (200 a 400 mg/dl) y glicerilfosforilcolina (15 a 45 mg/dl). Una eyaculación generalmente produce de 1,5 a 5 cms cúbicos de semen.

El pH de este líquido es de 6 a 9, su color es blanco opalescente, su licuefacción se presenta después de 15 a 60 minutos y generalmente deben encontrarse entre 40 millones a 250 millones de espermatozoides, por cada cm. cúbico, de los cuales más del 50% deben estar vivos, más del 50% de ellos deben estar en movimiento y más del 60% deben tener un aspecto normal. 

Hasta hace poco tiempo se consideraba que un hombre debería tener más de 50 millones de espermatozoides por centímetro cúbico de semen para que éste se considerara fértil; sin embargo, dado que varios estudios han documentado la existencia de fertilidad aún con concentraciones de 20 milllones de espermatozoides por cm. cúbico, actualmente se acepta esta cantidad como el límite inferior de lo normal. Los hombres con cantidades menores se consideran oligospérmicos (escasa cantidad de espermatozoides en el semen).

En 1997, Mantak Chia y Douglas Abrams, sexólogos y expertos en fisiología de la reproducción humana, publicaron un libro de inspiración taoísta: El hombre multiorgásmico. En él se consignan técnicas que ellos aseguran mejorar la calidad del semen. Por ejemplo, aseguran que al masajear los testículos usted mejorará la circulación sanguínea hacia ellos, lo que redundará en la mejor calidad de los espermatozoides. "Cuando los testículos podían balancearse libremente (antes que existiera la ropa interior) se frotaban entre si con los muslos de manera natural; ahora pasamos el día sentados y debemos ayudarlos". Además, dicen que balancear la región lumbar de adelante hacia atrás y de izquierda a derecha favorecerá la circulación pélvica lo que mejorará la calidad del semen.

Cantidad y calidad 

El tener un recuento normal de espermatozoides en el semen no garantiza la fertilidad ya que además es necesario contar con que éstos se muevan de manera adecuada (rectilínea) y no en forma errática. Además, la forma del espermatozoide debe ser la correcta (cabeza ovalada, cola cilíndrica y punta delgada). El espermatozoide puede movilizarse de forma rectilínea, tener un aspecto normal, pero estar "cansado", a esto se le llama astenospermia e impide que él atraviese la barrera que le ofrece el moco del cuello uterino, por lo que no podrá llegar hasta el óvulo.

Seminograma

La evaluación del semen es el estudio más útil para establecer la fertilidad del hombre. Este debe tener tres días de abstinencia sexual y posteriormente recoger el semen por masturbación (no se recomienda ni el coito interrumpido ni la utilización de condón). Generalmente se recomiendan varias pruebas ya que una sola no es suficiente para establecer un diagnóstico de fertilidad masculina dado que la prueba puede alterarse por la fiebre, el estrés o algún medicamento.

Jesús González Barcha, MD 

27 de noviembre del 2000