CONDUCTA SEXUAL MASCULINA

Algunas diferencias sexuales entre hombres y mujeres son genéticas, otras son hormonales y también las hay que responden únicamente a aspectos sociales. Pero lo cierto es que todavía algunas de estas diferencias son objeto de estudio en la actualidad, pues se desconoce hasta qué punto el comportamiento de las personas se encuentra condicionado por la pertenencia a un sexo u otro.

Debido a la gran semejanza existente entre los órganos genitales masculinos y femeninos, la organización de las respuestas sexuales es similar en ambos sexos. Sin embargo, la conducta sexual se encuentra condicionada por numerosos factores, algunos de los cuales son analizados en el presente capítulo.

1.- LOS CONDICIONAMIENTOS SOCIALES

A lo largo de la historia y en muchas culturas, la sociedad ha atribuido al hombre una serie de cualidades y pautas de conducta que se consideraban propias de su sexo, y que debía poseer y manifestar para lograr la aceptación y el reconocimiento social.

Entre estas cualidades destacaban la fuerza, la agresividad y la virilidad, entendidas como posesión del otro, autocontrol y sometimiento de las emociones a la razón. Ello se ha reflejado en su conducta sexual, agresiva y conquistadora, y dotada de una carga emocional menor que la de la mujer.

Por otro lado, a causa de las difíciles condiciones de subsistencia, antiguamente el hombre debía centrarse en la obtención del máximo desarrollo de sus capacidades físicas, con el objetivo de lograr una mejor realización de sus obligaciones y actividades diarias (conseguir alimento, defenderse frente a otras tribus, etc.). Ello dio lugar a que las sensaciones y la emotividad ocuparan un segundo plano para el varón, mientras que eran asumidas por la mujer, ocupada en la crianza y desarrollo de los hijos.

Sin embargo, el desarrollo económico y la evolución política, social y cultural que se han producido con el paso del tiempo, especialmente en el último siglo, han propiciado que en la actualidad la conducta sexual del hombre sea diferente: en lugar de prestar atención a los signos de virilidad, el hombre tiende a compartir el goce sexual con su pareja y, en términos generales, existe una mayor comunicación entre ambos. Se establece entonces una relación de complementariedad que se extiende al resto de parcelas de la vida y que se caracteriza por la expresión del afecto y por la comprensión mutua, lo que proporciona equilibrio y armonía a la pareja.

2.- EL ASPECTO FÍSICO

La valoración del aspecto físico propio y el del compañero constituye un factor psicológico muy importante en la conducta sexual de hombres y mujeres.

Una imagen corporal positiva, en la que cada cual asuma con normalidad sus virtudes y defectos, contribuye a aumentar la autoestima personal y facilita la posibilidad de establecer contactos íntimos con otras personas. Pero muchas personas se avergüenzan por aspectos de su cuerpo que no les parecen normales o que desearían que fueran más atractivos; así, en el caso de los hombres, la preocupación suele centrarse en primer lugar en la apariencia de sus genitales, y de forma secundaria, en el cabello y en la estructura y forma corporal.

Es bastante frecuente el malestar de los hombres por considerar que poseen un pene pequeño, pues ello les hace creer que no pueden proporcionar placer sexual, o simplemente sienten vergüenza ante lo que pueda pensar su compañera. En estos casos es fundamental tener en cuenta los siguientes aspectos:

- Aunque estén convencidos de lo contrario, la gran mayoría de los hombres se encuentra dentro de la escala media de tamaño de los genitales; además, al realizar comparaciones, el ángulo visual hace que se vea el propio pene más corto que si se observa de costado o de frente, por lo que al compararlo con el de otros hombres en vestuarios, aseos, etc. generalmente se tendrá la impresión de que el pene de uno mismo es más pequeño que el de los demás.

- En la relación sexual, la vagina puede sentirse estimulada en los cinco centímetros más próximos al orificio vaginal, por lo que el tamaño del pene es indiferente desde que alcanza dicha zona. Además, es preciso recordar que el órgano genital femenino más importante para lograr la satisfacción sexual y el orgasmo es el clítoris, cuya estimulación no depende en absoluto del tamaño del pene.

- Existe la creencia de que las mujeres prefieren que los hombres tengan un pene grande, pero diversas investigaciones, como por ejemplo la realizada por el Instituto Kinsey, han confirmado que ellas aprecian más otras características físicas como un tono muscular firme, pelo bien peinado, un buen cutis y dientes blancos.

Así pues, el tamaño del pene no es un indicador de la masculinidad, de la capacidad sexual ni de la habilidad para procurar satisfacción sexual. Pero si el hombre se encuentra muy preocupado o angustiado por este asunto, puede ser asesorado por algún consejero, psicólogo o psiquiatra. En aquellos casos en los que el pene en erección mida menos de cinco centímetros se recomienda consultar a un urólogo para subsanar la existencia de un eventual problema.

En cualquier caso, es importante saber que por encima del aspecto físico en general, es la interacción con los demás lo que más influye sobre la decisión acerca de cuáles son las características deseables en un compañero, y ello es algo que se va conformando a lo largo de la vida. Por ejemplo, las mujeres aprecian en los hombres aspectos como el deseo de compartir las emociones, el sentido del humor y ser alguien en quien poder confiar.

3.- LA PRIMERA EXPERIENCIA SEXUAL

Actualmente los hombres jóvenes comienzan a tener relaciones sexuales entre los 13 y los 18 años. Pero previamente los adolescentes experimentan una etapa de flirteo que incluye actividades como el beso en la boca, las caricias en los senos y en otras partes del cuerpo de la compañera y, en ocasiones, alguna forma de sexo oral.

Estos preludios eróticos dan paso posteriormente a un primer contacto genital pleno, que puede resultar muy satisfactorio si se posee una preparación psíquica y física adecuada. Es recomendable que alguno de los dos tenga experiencia previa en el acto sexual, para que inicie convenientemente al compañero y le indique cómo pueden disfrutar ambos. Esta primera experiencia constituye un factor importante en el aprendizaje sexual, pero es probable que la obtención de placer se intensifique en sucesivas ocasiones, por no encontrarse sometido a la tensión de la "primera vez" y por haber adquirido cierto conocimiento de la práctica anterior.

Entre los temores más frecuentes sufridos por los varones ante el primer contacto sexual, destaca el falso mito de que el pene quede preso en la vagina de la compañera, el miedo a causarle dolor si ella es virgen, o la preocupación por el hecho de que ella no alcance el orgasmo. Pero no todas las mujeres vírgenes experimentan dolor con la primera penetración, y algunas de ellas ni siquiera sangran por la rotura del himen, o lo hacen de forma leve. Además, es muy poco probable que la mujer alcance el orgasmo en su primera relación sexual, lo que ha de ser tenido en cuenta por el hombre.

Por otro lado, es imprescindible recibir asesoramiento de un adulto o de un orientador en materia sexual, para que los jóvenes conozcan la importancia de los métodos anticonceptivos y aprendan su funcionamiento. Asimismo, es conveniente que obtengan información acerca lo que significa la relación sexual y cómo asumirla de forma consciente y madura.

4.- LA MASTURBACIÓN

La masturbación consiste en la manipulación de los propios genitales para la obtención de placer.

Durante muchos años ha sido reprobada socialmente y se le ha atribuido un sinfín de efectos dañinos, tales como la aparición de acné, ceguera e incluso locura, pero nada más lejos de la realidad: los cietíficos aseguran que la masturbación no sólo no es negativa, sino que puede resultar beneficiosa para conocer el propio cuerpo, para aprender a experimentar el orgasmo y para liberar tensiones.

Debido a que la masturbación ha sido considerada contraria a la moral durante mucho tiempo, quien la lleve a cabo puede experimentar un sentimiento de culpabilidad que debe superar, pues es algo inofensivo e incluso positivo.

Además, se ha comprobado que la mayoría de las personas la practica, en ocasiones desde la infancia y con mayor frecuencia a partir de la adolescencia. La masturbación constituye una forma de aliviar la necesidad de satisfacción sexual, lo que no supone que personas casadas o con pareja estable no la efectúen, puesto que es una forma de obtener placer distinta al coito, algo suplementario que no significa que la compañera o el compañero sean incapaces de proporcionar el placer suficiente a su pareja; tampoco conlleva una variación de los sentimientos hacia la otra persona.

Las ensoñaciones o fantasías sexuales son algo natural que puede acompañar a la masturbación. También es frecuente el uso de fotografías o ilustraciones pornográficas para incrementar la excitación en esos momentos.

Por otro lado, la masturbación en ocasiones se utiliza como terapia para resolver algunas disfunciones sexuales.

5.- LA FANTASÍA SEXUAL

La fantasía sexual es una especie de ensoñación que permite al individuo escapar brevemente de la realidad, imaginando situaciones sexuales que nunca va a vivir o que le gustaría llevar a cabo en algún momento de su vida.

Las fantasías pueden aparecer voluntariamente en la mente de la persona, o bien de forma involuntaria, sin la intervención de ningún estímulo sexual específico. Aunque muchas personas controlan perfectamente el momento y lugar en que desean imaginar sus fantasías sexuales, otras no pueden hacerlo, y ello puede afectar gravemente a su conducta.

Pero muchos hombres y mujeres tienen fantasías, y en la mayoría de los casos les proporcionan efectos beneficiosos: por ejemplo, al imaginar un adolescente cuál sería su conducta durante el primer contacto sexual, realiza una especie de ensayo de algo que aún no ha experimentado; también se suele recurrir a las fantasías para aumentar la excitación antes o durante la masturbación o el coito.

En el caso del varón, los argumentos más frecuentes de sus fantasías sexuales son los siguientes:

- imaginar tener relaciones sexuales con una mujer diferente a la compañera habitual

- figurarse realizando el acto sexual con varias mujeres a la vez

- pensar en actividades homosexuales con otros hombres

- recordar contactos sexuales anteriores

- fantasías sadomasoquistas, en las que se considera que la violencia tiene un atractivo especial, pues se une el dolor al placer sexual; el hombre desempeña el papel de dominador o dominado ante una mujer sumisa o autoritaria.

Mientras que algunos hombres y mujeres utilizan siempre el mismo argumento en sus fantasías, también los hay que prefieren uno diferente cada vez.

Algunas personas se preocupan por el contenido de sus fantasías, ya que se sienten culpables por imaginar ciertas cosas, o bien porque creen que esos pensamientos indican que quizá se comportarían de esa otra manera en la vida real. Y puesto que muchas veces el argumento gira en torno a conductas prohibidas o fuera del sistema de valores impuesto por la sociedad, consideran que tienen un problema psicológico o una alteración de la personalidad, pero se ha demostrado que en la gran mayoría de los casos no es así. Por lo general, las fantasías sexuales son únicamente una búsqueda de placer efectuada mediante la imaginación de ensoñaciones eróticas que excitan sexualmente a quien piensa en ellas.

Las fantasías serían negativas si dificultaran el funcionamiento sexual, por ejemplo, en el caso de que a la persona le resultara imprescindible recurrir a ellas para excitarse sexualmente con su pareja o en cualquier otra situación de la vida real. También tienen efectos nocivos aquellas fantasías que interfieran en la capacidad de las personas para relacionarse.


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