|
DECLARACIÓN DE CUZCO |
"Las civilizaciones no son fortalezas sino cruces de caminos" Octavio Paz
Ciudadanas y ciudadanos latinoamericanas/os y de todo el mundo, con diferentes, nacionalidades, edades, culturas, especialidades, preferencias sexuales y experiencias, reunidos en la milenaria ciudad de Cuzco en el marco del X Congreso de Sexología y Educación Sexual
El apoyo y compromiso con las acciones que refuerzan la paz y descarten toda forma de violencia.
El respeto por la diversidad y la libertad de todas las personas.
La promoción de acciones tendientes a eliminar toda forma de inequidad y discriminaciones de genero, edad, clase social, orientación sexual discapacidad, etnia y cultura.
La implementación de acciones de prevención y tratamiento de los programas de VIH y SIDA.
El incremento de la calidad de vida y la disminución de la pobreza y de los indicadores de morbilidad, mortalidad y sufrimiento asociados al ejercicio de la sexualidad.
Nos ratificamos en que hablar de derechos sexuales, sexualidad y género constituye un principio ético y político que ayudará a construir nuevos paradigmas en las relaciones humanas y nos ayudará a descubrir la alegría vital expresada en la recuperación del cuerpo y sus posibilidades placenteras.
La sexología y la educación sexual son campos de elaboración teórica y de modelos para la praxis que pueden y deben aportar múltiples y diversos instrumentos y modelos eficaces para promover, desarrollar y consolidar la cultura de paz en todos los ámbitos de la vida humana Así lo demuestran los temas centrales que nos convocan y comprometen en estos eventos.
La sexología es una de las disciplinas que ha cuestionado los sistema del patriarcalismo autoritario y sexista, de la discriminación por motivos de género, orientación sexual , del abuso y la violencia sexual y doméstica. Y por ello hemos sufrido con frecuencia la consabida represión del sistema establecido.
En este mundo donde los medios de comunicación pretenden unificarnos masivamente bajo un modelo de desarrollo, reafirmamos nuestro compromiso de continuar y profundizar nuestro papel revolucionario con un inevitable compromiso político, personal y colectivo, para luchar por estar dimensión ampliada y comprensiva de la cultura de paz, que contempla la interculturalidad y los derechos sexuales.
El año 2,000 fue dedicado por la UNESCO a la Cultura de la Paz y subrayó la discriminación, la injusticia, la falta de respeto a los derechos humanos y ausencia de democracia como causas de las guerras. Especifica que la Cultura de paz no promueve homogenizar a las personas, ni sólo tolerar las diferencias, sino que promueve amarlas apasionadamente. Mientras más diferente, más enriquecedora es la experiencia y la suma de culturas que Cuzco representa nos motiva a pensar en lo que es la gran riqueza latinoamericana: nuestra multiculturalidad, nuestra heterogeneidad, que es un desafío a buscar respuestas desde la autonomía y el respeto a las diferencias donde el diálogo, la negociación y la concertación sean las bases para lograr, no sólo una cultura de paz, sino que la paz se haga cultura.
Y seguiremos caminando hacia las nuevas concepciones de salud, a la creación artística, a las prácticas de autosanación, a los talleres de trabajo con nuestro cuerpo, al erotismo, a la recreación de nuevos modos y costumbres sexuales, a valorar nuestras historias y búsquedas; en la construcción de un ambiente que propicie el ejercicio de los derechos sexuales, el desarrollo sostenible que satisfaga las necesidades de las personas pero, sobretodo, entendido como ampliación de libertades individuales y colectivas, donde las diferencias nos acerquen, las diversidades nos enriquezcan, desaparezcan las fobias a las otros, donde la equidad y democracia se haga presente y permanezca en nuestros países, en nuestras casas y en nuestras camas.